martes, mayo 30, 2006

PARO ESTUDIANTIL II

Retoños de muchachas que se queman pestañas en Liceo Santa María se unieron a cuatiqueo estudiantil Parelé de nenucos en Conchalí "El problema mayor es con los choferes y el pase escolar. Falta que ahora nos cobren por el niño", pitearon las chiquillasLuis Vieyra O
UN MEJOR TRATO: Las madres adolescentes del Liceo Santa María de Conchalí explicaron a coro que se encuentran en paro porque muchas de ellas no tienen dinero para pagar la PSU. Además exigen un mejor trato por parte de los choferes de la locomoción colectiva, quienes enteros de prepotentes las echan abajo porque no les creen que van al colegio con su hijo o hija en brazos. "Somos discriminadas por ser madres y estudiantes", se quejó Tamara Jara (18).
(Foto: Carolina Reyes M)Diego, Alejandro, Danae, Felipe, Camila, Matías, Joaquín, Fernanda, Pía, Benjamín, Antonella, Vicente y un futuro peque que se llamará Bastián, son algunos de los hijos e hijas de las mamis escolares que ayer se plegaron a las movilizaciones estudiantiles.
Las muchachas se queman las pestañas en el Liceo Santa María de Conchalí, establecimiento educacional donde funciona la sala cuna Letizia, nombrada así en honor a la princesa española, que les permite a las cabras estudiar pese a que en sus mochilas cargan con chupetes, biberones, pañales, cascabeles, juguetes y baberos, entre otros implementos.
La subdirectora del liceo, Ana María Rodríguez, explicó que se trata de un establecimiento científico-humanista en el que las chiquillas también aprenden sobre asuntos relacionados con la sexualidad y lo que significa ser madre.
La jefa de la unidad técnica y orientadora, Zoila Vargas, añadió que tienen vacantes para atender a más madres adolescentes de escasos recursos. Más de 60 pequeños acuden diariamente a la sala cuna, 70% de ellos hijos de mamurris colegialas. En ese lugar tanto progenitora como su retoño reciben desayuno, almuerzo y once.
Geraldine Contreras (17), mami de un niño de un año y tres meses, señaló que adhirieron al paro porque "tenemos un montón de problemas para ocupar las micros, por el solo hecho de ser madres y estudiantes de enseñanza media".
La chiquilla Paulina Millanao (16), cuyo hijo va a cumplir un año afirmó que "un día un chofer súper ordinario me echó abajo de la micro, pese a que estaba lloviendo y yo iba con mi niño".
Raquel Riveros (19), mamita de un pequeñín de dos años y un mes, dijo que muchas de las lolas vienen de comunas como Quilicura, Pudahuel, La Cisterna, Maipú o Colina, por lo que deben gastar mucho en pasajes.
"Los conductores nos tratan pésimo, incluso nos toman de los brazos y nos bajan de la micro. Nos han dicho que le pidamos al papá de la guagua que pague el pase escolar", agregó.
Paula Cáceres (18), madre del chiquiturri Joaquín de once meses, sostuvo que la microlia se demora un kilo en pasar. "A veces hay que esperar más de 40 minutos con el niño en brazos, además del bolso y el material escolar".

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